Sesion 5, Capitulo I
La impresion que me lleve al llegar a la siguiente habitacion es dificil de describir ...
Habiamos pasado por habitaciones donde torturaban a los heimin, donde los mutilaban y donde estos habian perdido su cordura atacandonos. En algunas salas sus cuerpos sin vida colgaban del techo desagnandose como animales en una carniceria.
Uno se podria preguntar el porque conservar tanta sangre, al fin y al cabo tambien habiamos pasado por una habitacion llena de ella, con enormes charcos donde la Kuni hasta habia caido dentro accidentalmente.
Eran Portavoces de sangre al fin y al cabo.
Y con los discipulos del sin nombre, siempre hay un elemento inseparable.
Esta vez, en gran cantidad ... fileras y fileras de zombies aguardando una instruccion, un enorme ejercito sin miedo, sin piedad e incansable. Entonces pues ... el sin nombre estaba intentando regresar ... y no solito precisamente.
Senti miedo, por lo que eso significaba.
Senti impaciencia, para patearle el culo a Iuchiban con mis botas Leon.
No dude ni un instante en desenvainar mi katana y empezar a cortar cabezas ... no oponian resistencia alguna, impasibles a mis acciones ... cuando ya habia eliminado a una unidad entera me dolian los brazos y estaba jadeando como un gatito ... su piel reseca era dificil de cortar y se tomaba su precio en sudor ...
Al contemplar los millares de muertos que aguardaban su turno indiferentes, me quedo claro que debia ocuparme de otros asuntos. Encontrar a su creador y ejecutarlo ... luego ya avisariamos a las autoridades para que limpiaran el templo.
Asi pues Kakashi-san y yo envainamos de nuevo nuestras katanas (pues el se habia unido a mi para cortar cabezas) y avanzamos hacia el fondo del enorme patio subterraneo.
Fui el primero a entrar, justo a tiempo para oir unas palabras ... "[...] el ejercito estara apunto para cuando regreses."
En el centro de una enorme sala habia una espiral de escaleras que se elevaba 4 pisos del suelo, en su parte superior se encontraban el maestro Ikku (un anciano sin ojos dirigente del templo), a Senzo (un monje sin manos, que tambien nos recibio) y a la Oraculo (una mujer de rosotro tapado que nunca abandona a Ikku).
Enmedio de las tres figuras habia una quarta formada por sangre, al finalizar la frase la figra se desplomo.
Nos acercamos a la espiral y empezamos a subir escaleras apresuradamente ... arriba nuestros anfitriones nos esperaban, todos ellos (menos la Oraculo) mostraban los signos de la corrupcion en su piel y a Ikku le brillaban las cuencas con una luz verde enfermiza.
Ikku murmuro unas palabras a la Oraculo que actuaba como su voz, nos ofrecio atisbar el futuro si teniamos los redaƱos suficientes. Que absurdo! Me negue rotundamente a someterme a sus "adivinaciones" preparando mis armas para saltar sin cuartel encima de ellos ...
Kakita Kakashi y Kuni Jiyuna tambien se negaron (aunque creo que mas por miedo de lo que pudieran ver) ... pero justo cuando hacia mi primer paso, Nodoko acepto ...
Habiamos pasado por habitaciones donde torturaban a los heimin, donde los mutilaban y donde estos habian perdido su cordura atacandonos. En algunas salas sus cuerpos sin vida colgaban del techo desagnandose como animales en una carniceria.
Uno se podria preguntar el porque conservar tanta sangre, al fin y al cabo tambien habiamos pasado por una habitacion llena de ella, con enormes charcos donde la Kuni hasta habia caido dentro accidentalmente.
Eran Portavoces de sangre al fin y al cabo.
Y con los discipulos del sin nombre, siempre hay un elemento inseparable.
Esta vez, en gran cantidad ... fileras y fileras de zombies aguardando una instruccion, un enorme ejercito sin miedo, sin piedad e incansable. Entonces pues ... el sin nombre estaba intentando regresar ... y no solito precisamente.
Senti miedo, por lo que eso significaba.
Senti impaciencia, para patearle el culo a Iuchiban con mis botas Leon.
No dude ni un instante en desenvainar mi katana y empezar a cortar cabezas ... no oponian resistencia alguna, impasibles a mis acciones ... cuando ya habia eliminado a una unidad entera me dolian los brazos y estaba jadeando como un gatito ... su piel reseca era dificil de cortar y se tomaba su precio en sudor ...
Al contemplar los millares de muertos que aguardaban su turno indiferentes, me quedo claro que debia ocuparme de otros asuntos. Encontrar a su creador y ejecutarlo ... luego ya avisariamos a las autoridades para que limpiaran el templo.
Asi pues Kakashi-san y yo envainamos de nuevo nuestras katanas (pues el se habia unido a mi para cortar cabezas) y avanzamos hacia el fondo del enorme patio subterraneo.
Fui el primero a entrar, justo a tiempo para oir unas palabras ... "[...] el ejercito estara apunto para cuando regreses."
En el centro de una enorme sala habia una espiral de escaleras que se elevaba 4 pisos del suelo, en su parte superior se encontraban el maestro Ikku (un anciano sin ojos dirigente del templo), a Senzo (un monje sin manos, que tambien nos recibio) y a la Oraculo (una mujer de rosotro tapado que nunca abandona a Ikku).
Enmedio de las tres figuras habia una quarta formada por sangre, al finalizar la frase la figra se desplomo.
Nos acercamos a la espiral y empezamos a subir escaleras apresuradamente ... arriba nuestros anfitriones nos esperaban, todos ellos (menos la Oraculo) mostraban los signos de la corrupcion en su piel y a Ikku le brillaban las cuencas con una luz verde enfermiza.
Ikku murmuro unas palabras a la Oraculo que actuaba como su voz, nos ofrecio atisbar el futuro si teniamos los redaƱos suficientes. Que absurdo! Me negue rotundamente a someterme a sus "adivinaciones" preparando mis armas para saltar sin cuartel encima de ellos ...
Kakita Kakashi y Kuni Jiyuna tambien se negaron (aunque creo que mas por miedo de lo que pudieran ver) ... pero justo cuando hacia mi primer paso, Nodoko acepto ...


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